sábado, 28 de abril de 2012

TEMA 5: La autorregulación

TEMA 5

LA AUTORREGULACIÓN DEL APRENDIZAJE ESCOLAR

Según los materiales que se nos presentan en el tema 5, es importante destacar que el estudio de la autorregulación constituye una vía de profundo interés en el acercamiento a aquellos procesos que encierran un grado mayor de generalidad, que se traducen en importantes competencias para el desempeño de la persona que aprende y que no solo es una expresión de un desarrollo personal, sino del dominio de un conjunto integrado de recursos para conocer y actuar, en síntesis para aprender con calidad.

La autorregulación constituye un proceso fruto de la interacción social y que requiere condiciones e influencias favorables para su formación. Es muy importante que sea enseñando o estimulado desde los periodos tempranos de crecimiento del individuo.

El proceso de autorregulación se define como “el conjunto de mecanismos aprendidos durante toda la vida que permiten dirigir de forma constante y continuada la conducta propia”. Aprendemos a autorregularnos a lo largo de nuestra vida, por medio de la práctica continuada, del esfuerzo, de la inversión de tiempo y de la rectificación de errores. El camino más corto y eficaz para dirigir nuestro comportamiento pasa por la enseñanza de la autoobservación, la autoevaluación y el autorrefuerzo.

La escuela es una de las esferas donde debemos trabajar con los alumnos la autorregulación, pero… ¿trabajan los profesores esa autorregulación? ¿Cómo aprendemos a autorregularnos? Personalmente, pienso que no es en la escuela donde nos enseñan a autorregularnos, ya que en la actualidad existen muy pocos profesores que se centran en este aspecto tan importante, los profesores se ciñen más a entrar en clase, explicar la lección, responder a cuestiones y a cambiar de clase cuando una se termina, sí que es cierto que estos aspectos son de mucha importancia para los alumnos pero hay algo más, para ser profesor además se necesitan otras capacidades como son la observación y la reflexión.

Enseñar a autoobservarse es el primer paso para conseguir una autodirección personal en los alumnos, el profesor puede ayudar a contribuir a desarrollar esa habilidad, para ello se han elaborado varios métodos y todos insisten en el papel predominante del profesor y en la insuficiencia del recurso a las instrucciones verbales para su implantación y mejora. Para desarrollar esta habilidad el profesor puede proponerse como modelo para practicar la acción de sus propios actos, por lo que los alumnos al ver al profesor utilizar esas estrategias para mejorar su práctica como docente, es muy probable que sus alumnos se sientan más animados a ponerla en práctica para mejorar ellos también sus habilidades para estudiar. El ejercicio implícito y explicito de la autoobservación por el profesor puede servir de guía para la acción similar de los alumnos.

El segundo paso para aprender a autoregularse es la autoevaluación, la cual consiste en la emisión de un juicio sobre la propia actuación, que sirve de guía a los comportamientos posteriores. En esta fase de la autorregulación la intervención del profesor es muy enriquecedora, ya que su contribución a la a la clarificación de objetivos, al análisis del comportamiento en contraste con ellos y al establecimiento de metas próximas y lejanas puede ser inestimable.
Los criterios para evaluarnos se crean también por instrucción directa y por comparaciones de referencia, estas proporcionan información para evaluar la propia conducta, cuando nos evaluamos nos comparamos con nuestra conducta anterior, se suele creer que este ejercicio autocomparativo engendra menores decepciones e insatisfacciones que el contraste de carácter social con el rendimiento de otras personas. Personalmente pienso que es mejor evaluarnos centrándonos en nuestras actuaciones anteriores y no compararnos con las personas que nos rodean.

El último paso que es importante seguir para conseguir llegar a autoregularnos es el autorrefuerzo. Hay muchos alumnos que no ven una recompensa inmediata cuando están estudiando, muchos ven en casa como sus padres cobran a final del mes pero ellos  no se ven en su trabajo una recompensa a corto plazo, para trabajar con estos alumnos se hacen necesarios incentivos a corto plazo con el fin de potenciar el poder motivador de ese beneficio futuro anticipado cognitivamente (por ejemplo, el llegar a tener una carrera para luego tener un buen puesto de trabajo).
Muchos profesores creen que las correctas ejecuciones de los alumnos no deben recompensarse, pues, en el fondo, no han hecho sino lo que tenían que hacer, es decir estudiar o responder con acierto a una cuestión planteada. Personalmente difiero en estas acciones de los profesores, ya que recompensar al alumno cuando realiza algo bien es muy positivo y enriquecedor para él, ya que así se encontrara más motivado para seguir adelante.
El autorrefuerzo puede concretarse en incentivos materiales autoproducidos y en motivadores autoevaluativos, ambos son imprescindible para ganar motivación y esfuerzo. Es esencial enseñar al alumno a automotivarse, según Bandura “uno de los factores que diferencia a las personas ue sonsiguen reglar su conducta por si solas de las que no la consiguen es la utilización eficaz de los autoincentivos”.
Aunque cada componente de la autorregulación es útil aisladamente, es imprescindible que estos tres pasos se den y se siguán sucesivamente para aprender a autorregularnos. Los alumnos y en general todas las personas tenemos que saber aplicar cada paso, no caernos y ser capaz de levantarnos y modificar el comportamiento que en ese momento se nos está planteando. 

Con respecto a todo lo dicho anteriormente hay algo que se encuentra muy unido y relacionado, hablamos del aprendizaje cooperativo, es un enfoque que trata de organizar las actividades dentro del aula para convertirlas en una experiencia social y académica de aprendizaje. Los estudiantes trabajan en grupo para realizar las tareas de manera colectiva. En la cooperación subyacen las ideas de solidaridad, de conjunción de esfuerzos y de acuerdo e interdependencia entre las personas. 

Existen numerosas técnicas de aprendizaje cooperativo, en los materiales se explican algunas como son los Rompecabezas, Equipo Asistido de Individualización y la Cooperación Guiada. 

Las técnicas aumentan su eficacia cuando quien pretende utilizarlas las ha practicado personalmente y cuando reciben un amplio apoyo social por parte del resto de compañeros docentes. Aprender a trabajar juntos resulta más atrayente si los alumnos perciben que los profesores, con su propia conducta, valoran y ejercitan aquello que enseñan. No obstante, el profesor ha de cuidar de que estos elementos de carácter psicosocial estén siempre presentes en el trabajo cooperativo: buen funcionamiento interpersonal en grupo, interacción cara a cara entre los miembros, responsabilidad individual para aumentar la comprensión e interdependencia positiva a través de objetivos comunes, de la división de materiales, los recursos y la información y de la asignación de roles. 
De ahí que no se aprenda a trabajar cooperativamente en un día. El tiempo, el entrenamiento adecuado en las habilidades básicas requeridas y la corrección permanente del proceso de aprender a cooperar son los ingredientes críticos de la enseñanza de la cooperación.

En conclusión, pienso que en la actualidad no se aplica demasiado el aprendizaje cooperativo en si en las aulas, así como tampoco los profesores se centran en que sus alumnos aprendan a autorregularse, estos son dos aspectos de mucha importancia tanto para los alumnos como para los profesores, se ha comprobado y se sigue comprobando que tanto la aurregulacion como el aprendizaje cooperativo mejoran las capacidades, las habilidades personales y los resultados académicos de los alumnos, por lo que es conveniente promover en los centros educativos que esto se lleve a cabo y concienciar mas a los docentes que esto será más positivo para sus alumno, es importante que ellos pongan de su parte y se impliquen para que el cambio se produzca.
Tanto el aprendizaje cooperativo como la autorregulación son imprescindibles y deben ser puesto en marcha desde edades muy tempranas, ya que mientras antes se aprendan las estrategias mejor se sentirá el alumno y mejor se enfrentara a las dificultades que se les plantean a lo largo de su vida personal y academica.

Realizado por: Ana Rivera Serrano